¿qué ocurre si se casa con un ciudadano estadounidense?

El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

2016.08.14 13:57 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.07.17 11:22 EDUARDOMOLINA Niza. Flores Blancas. Aunque nunca está justificado arrancar ni una sola flor blanca del suelo, quizá lleguemos a la conclusión de que estamos votando y poniendo a gobernar a gentes que han pisoteado y que piensan seguir pisando todas las flores blancas del jardín de la desesperación.

http://alcantarillasocial.com/niza-flores-blancas/
"Una muñeca yace junto a un cuerpo en el paseo de los Ingleses. Cabe pensar que ese cuerpo fue dueña de la muñeca, cabe temer que el bulto inmóvil sobre el asfalto se trata de una niña.
Alimento y fuego para el alma dolorida, fieras, garras, odio en los ojos. Alimento de asimilación rápida para la cultura del “shock”.
La inocencia en tiempos de muerte recuerda a una diminuta flor blanca que aparece en la boca de un volcán. Su fragilidad es tal que nadie se percata de su existencia hasta que no ves el suelo quemado y te das cuenta de que algo delicado y valioso se ha ido.
Ellos son siempre las primeras víctimas y a los adultos que deberían darlo todo porque esto no pase, no se les rompe el corazón. Es por eso que me encuentro aquí, al otro lado del mundo, mirando la imagen y siento algo feroz, algo que me agota la mente, que me consume la poca humanidad que me queda y me sumerge en puro y doloroso odio.
Odio porque se que mañana nos vamos a olvidar de esa niña, se que nos vamos a olvidar de esa muñeca en el suelo con la misma facilidad con la que nos olvidamos ya de Aylan Kurdi, de los miles de niños que caminan aterrorizados por nuestra maravillosa Europa huyendo de las guerras que nosotros llevamos a sus casas.
Olvidaremos como nos olvidamos de los niños mineros del Congo que mueren extrayendo el maravilloso COLTÁN imprescindible para nuestros teléfonos móviles y ordenadores a razón de dos niños muertos por kilogramo de mineral extraído.
Olvidaremos como olvidamos al ejército israelí ejecutando niños por las calles o a nuestros chicos de misión humanitaria sembrando Irak con los cuerpos de millones de seres humanos entre ellos medio millón de niños.
Millones de flores blancas ruedan por los suelos del mundo y nosotros cada día lo sentimos menos.
Estamos dotados para el olvido y estamos suficientemente “trabajados” por la violencia represiva de nuestros gobiernos como para osar levantar la mirada a la altura de sus ojos y exigir responsabilidad. Hemos sangrado mucho hasta aprender a mirar a otro lado para buscar culpas y culpables.
Hablemos de los culpables, hablemos del autor material, un franco-tunecino de 31 años que fue abatido y que no importa a nadie. Porque si importasen los asesinos, llegaríamos a sus razones y aunque nunca está justificado arrancar una flor blanca del suelo, quizá lleguemos a la conclusión de que estamos votando y poniendo a gobernar a gentes que han pisoteado y que piensan seguir pisando todas las flores blancas del jardín de la desesperación.
Y es que, por mucho que nos pongamos estupendos, saquemos pecho y soltemos aquel “yo no les voté”, la realidad es que España votó a quien votó; Francia votó a quien votó del mismo modo que Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y la Cochinchina hicieron sus propias elecciones.
Los gobiernos representan a los países y cuando los gobiernos asaltan un país con sus socios, lo arrasan, asesinan cientos de miles; millones de seres humanos para robar sus recursos naturales, entonces somos nosotros, cada uno de nosotros sin excepción los que hemos ido a arrancar las flores blancas más bellas de su jardín. Somos nosotros y nuestras decisiones las que envían soldados a matar y a sembrar el terror. Somos nosotros los que ejecutamos esas acciones que desencadenan estas respuestas, los que ponemos las condiciones idóneas para que ellos, los que nunca van a las guerras que empiezan, puedan endurecer las leyes, establecer una ley mordaza o un estado marcial sin miedo a la reacción.
Todo por la seguridad nacional.
Se lo ponemos fácil, el dolor y el miedo son armas de destrucción masiva, de control de masas que siempre han funcionado y que siguen funcionando. Es un sistema en extremo barato y eficaz. Provocas un desastre y colocas a un idiota en las inmediaciones, cerca de un puesto de TV o Radiodifusión.
Pongamos que este idiota es una ciudadana franco-estadounidense, que casualidad, que vive allí, que casualidad, y que vio la masacre desde la ventana de su casa, que casualidad.
Pongamos que ocurre el desastre y que la cadena de TV o Difusión no ve a nadie más a quien entrevistar que a una señora franco-estadounidense que está en el balcón de su casa, que casualidad, que no ven a nadie en la calle, que casualidad, más que a la señora en cuestión, qué casualidad.
La señora en cuestión, pongamos que se llame “Carol” suelta un mensaje mediático de libro.
  1. Había poco ejército, un par de tipos con ametralladoras que solo paseaban por los alrededores de charla.
  2. Falta presencia policial en una de las calles principales de la ciudad, donde más de 1.000 personas se habían congregado para ver los fuegos artificiales en la festividad del 14 de julio, día nacional de Francia.
Es el decálogo del terror perfectamente desarrollado.
Primero habla de la situación general, y acto seguido pasa a arremeter contra las fuerzas del orden.
  1. Los policías iban por la ciudad en pequeñas bicicletas y se reían, se divertían mirando sus perfiles de Facebook en el teléfono móvil.
  2. Los policías no se preocupan por la seguridad en Niza, en absoluto.
Y aquí es donde el testigo casual cierra el círculo regando la semilla del miedo que es su misión final, lo que debe decir para cobrar la nómina este mes.
  1. Nadie se siente seguro.
  2. En la ciudad están furiosos por la falta de seguridad.
Y aquí nuestra Carol es donde ya lo borda, misión cumplida. Hace balance de resultados y hala, directa a la redacción a hacer la portada de mañana.
“El ataque ha dejado al menos 84 muertos, incluidos niños, según el Ministerio del Interior y el presidente francés. Los medios informan sobre 120 heridos”.
Nuestra Carol es un medio de comunicación francés que trabaja para Estados Unidos que lleva un año negro en el que hay países que ya le pasan la mano por la cara, que le disputan la hegemonía; un año en el que muchos de sus socios se replantean seguir haciendo el juego a sus barrabasadas.
Nada nuevo bajo el sol, el mensaje yanky no se hace esperar, es el mismo de siempre: Fortalecer sus alianzas y fortalecer la OTAN; en definitiva, seguir haciendo las cosas que han convertido a un pueblo de pastores de cabras en asesinos terroristas, armarlos hasta los dientes, entrenarlos, enseñarles lo que es eficacia matando y luego condenarlos por sus actos.
Nadie merece ese sufrimiento, nadie; pero los ciudadanos tenemos una responsabilidad cuando permitimos a los políticos insensatos dejarse gobernar por empresas que son incapaces de crear riqueza sin que muera gente; cuando permitimos en nuestros gobiernos a ejecutivos que sucumben al chantaje terrorista toda vez que su ciudadanía se muestra dispuesta a dejar la OTAN o a bloquear el TTIP. Hoy todos tenemos verdades para argumentar cualquier cosa, el dolor es aliado fiel y nos llena de razón.
Pero hoy es el Pueblo Francés quien recoge sus propias flores blancas, a ellos corresponde pues pedir que los responsables sean juzgados. Mientras tanto, diminutos pies descalzos se arrastran por caminos de barro y frío; son golpeados en las fronteras y transformados en flores. Hoy gracias a un camión, a un loco asesino y al plan magistral y terrorífico de un sistema enfermo; muchos corazones helados de dolor se alegran.
Pena, mucha pena."
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2016.06.07 04:08 ShaunaDorothy El enfoque marxista de la liberación de la mujer - El comunismo y la familia ( 2 - 2 ) (Mayo de 2016)

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Pero, ¿cómo se logrará esta reducción y redistribución del trabajo doméstico? En la transición de la dictadura del proletariado al comunismo pleno, la transformación de la familia es un corolario de la expansión de la producción y el aumento de la abundancia. Su extinción o desintegración es resultado del éxito económico. En el proceso, será remplazada por nuevas formas de vivir que serán inconmensurablemente más ricas, humanas y gratificantes. Bien puede haber la necesidad de desarrollar algunas reglas en el curso de esta transformación conforme la gente busque nuevos modos de vida. En el periodo de transición, será la tarea del colectivo democrático de los obreros, el soviet, construir alternativas y guiar el proceso.
Vogel no plantea la cuestión crucial: cuando la mujer se libere de la esclavitud doméstica, ¿será libre para hacer qué? ¿La reducción del tiempo que pase en el trabajo doméstico será compensada por un aumento comparable en el tiempo que pase en su trabajo, dos horas menos lavando ropa y trapeando pisos, dos horas más en la línea de ensamblaje de la fábrica? Ésa ciertamente no es la idea marxista de la liberación de la mujer.
Remplazar el trabajo doméstico y la crianza de los niños con instituciones colectivas son aspectos de un cambio fundamental en la relación entre producción y tiempo de trabajo. Bajo una economía socialista planificada, todo tipo de actividad económica —desde la producción de acero y computadoras hasta la limpieza de la ropa, los pisos y los muebles— pasará por un constante y rápido aumento en la cantidad de producto por unidad de trabajo aplicado. Mucho antes de que se logre una sociedad comunista, es probable que la mayor parte del trabajo doméstico ya se haya automatizado. Más en general, habrá una reducción continua del tiempo de trabajo total necesario para la producción y el mantenimiento de los bienes de consumo y los medios de producción.
En una sociedad plenamente comunista, la mayor parte del tiempo será lo que ahora llamamos “tiempo libre”. El trabajo necesario absorberá una porción tan pequeña de tiempo y energía que cada individuo se lo concederá libremente al colectivo social. Todos dispondrán del tiempo y de los recursos materiales y culturales necesarios para realizar trabajo creativo y gratificante. En los Grundrisse (1857), Marx cita la composición musical como ejemplo de trabajo genuinamente libre.
Los “feministas socialistas” falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques
En 2005, Sharon Smith, figura dirigente de la ISO que se pretende una teórica, publicó un libro, Women and Socialism: Essays on Women’s Liberation (La mujer y el socialismo: Ensayos sobre la liberación de la mujer, Haymarket Books), del cual se espera una nueva edición revisada y expandida para este año [2015]. Un extracto de esta nueva edición, “Theorizing Women’s Oppression: Domestic Labor and Women’s Oppress-ion” [Teorizando sobre la opresión de la mujer: El trabajo doméstico y la opresión de la mujer], publicado en International Socialist Review (marzo de 2013), delinea lo que la ISO define como su nuevo enfoque del feminismo. La “teorización” de Smith se basa en gran medida en el concepto de que el trabajo doméstico no remunerado es el fundamento de la opresión de la mujer, como lo presenta Vogel en Marxism and the Oppression of Women: Toward a Unitary Theory.
Smith comienza criticando a Karl Marx y Friedrich Engels, un requisito esencial para acceder al medio feminista pequeñoburgués: “La manera en que Marx y Engels describen la opresión de la mujer presenta frecuentemente componentes contradictorios: en algunos sentidos cuestionando fundamentalmente el status quo de género, pero meramente reflejándolo en otros”. Smith critica incluso más agudamente la Revolución Bolchevique de 1917 en Rusia, un evento que los liberales, feministas o no, consideran en el mejor de los casos un experimento utópico fallido y, en el peor, el nacimiento de un estado policiaco totalitario.
Haciéndole el juego a los prejuicios anticomunistas, Smith afirma que los bolcheviques apoyaron el papel tradicional de la mujer, haciendo de la maternidad el más alto deber social: “A pesar de los enormes logros de la Revolución Rusa de 1917 —incluyendo la legalización del aborto y el divorcio, el derecho al voto y a contender por puestos públicos y la abrogación de leyes que criminalizaban la prostitución y la sexualidad gay—, ésta no produjo una teoría capaz de enfrentar las normas naturales heterosexuales o la prioridad dada al destino maternal de las mujeres”. Smith procede a citar una declaración de John Riddell, un historiador izquierdista que frecuentemente publica en la International Socialist Review de la ISO: “Las mujeres comunistas en ese periodo veían el tener hijos como una responsabilidad social y buscaban ayudar a las ‘mujeres pobres que desean experimentar la maternidad como la más elevada felicidad’”.
Apoyándose en una cita sacada de contexto, Smith y Riddell falsifican la doctrina y la práctica bolcheviques. Los bolcheviques veían el remplazo de la familia a través de métodos colectivos para la crianza de los niños no como un objetivo distante en una futura sociedad comunista, sino como un programa que estaban empezando a implementar en el estado obrero ruso soviético existente. Alexandra Kollontai, una de las dirigentes del trabajo bolchevique entre las mujeres, abogó por instituciones socializadas que asumieran completa responsabilidad por los niños y su bienestar físico y sicológico desde la infancia. En su discurso al I Congreso de Mujeres Trabajadoras de Toda Rusia en 1918, declaró:
“Gradualmente, la sociedad se hará cargo de todas aquellas obligaciones que antes recaían sobre los padres...
“Existen ya casas para los niños lactantes, guarderías infantiles, jardines de la infancia, colonias y hogares para niños, enfermerías y sanatorios para los enfermos o delicados, restaurantes, comedores gratuitos para los discípulos en escuelas, libros de estudio gratuitos, ropas de abrigo y calzado para los niños de los establecimientos de enseñanza. ¿Todo esto no demuestra suficientemente que el niño sale ya del marco estrecho de la familia, pasando la carga de su crianza y educación de los padres a la colectividad?”
—“El comunismo y la familia”, Editorial Marxista, Barcelona, 1937
En una sociedad socialista, el personal encargado del cuidado y la educación en guarderías, jardines de niños y las escuelas preescolares estará compuesto de hombres y mujeres. De este modo —y sólo de este modo—, podrá eliminarse la división ancestral del trabajo entre hombres y mujeres en el cuidado de los niños pequeños.
El punto de vista de Kollontai acerca del futuro de la familia no era inusual entre los dirigentes bolcheviques. En La mujer, el estado y la revolución: Política familiar y vida social soviéticas, 1917-1936 (Ediciones IPS, 2010), Wendy Goldman, una académica estadounidense de simpatías liberales feministas, escribe que Aleksandr Goijbarg, el principal autor del primer Código Sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela (1918), “alentaba a los padres a rechazar ‘su amor estrecho e irracional por sus hijos’. Según su punto de vista la crianza del estado ‘proveería resultados ampliamente superiores al abordaje privado, individual, irracional y no científico de padres individualmente “amorosos” pero “ignorantes”’”. Los bolcheviques no buscaban únicamente liberar a las mujeres del fastidio doméstico y la dominación patriarcal, sino también liberar a los niños de los efectos, frecuentemente nocivos, de la autoridad parental.
Los bolcheviques y el cuidado colectivo de los niños
Haciendo eco de Vogel, Smith escribe:
“Si la función económica de la familia obrera, tan crucial en la reproducción de la fuerza de trabajo para el sistema capitalista —y que al mismo tiempo forma la raíz social de toda la opresión de la mujer—, fuera eliminada, se sentarían las bases materiales para la liberación de la mujer. Este resultado sólo puede empezar a obtenerse mediante la eliminación del sistema capitalista y su remplazo por una sociedad socialista que colectivice el trabajo doméstico antes asignado a las mujeres”.
Aquí, el uso que hace Smith del término “trabajo doméstico” resulta ambiguo. ¿Se refiere únicamente a los quehaceres domésticos y al cuidado físico de los niños pequeños? ¿Y qué hay del “trabajo doméstico” que implica lo que se considera la tutela parental hoy día en EE.UU.? Smith no nos lo dice. Simplemente ignora la cuestión de las relaciones interpersonales entre las madres y sus hijos: escuchar y hablar con ellos de sus problemas, deseos y miedos; enseñarles los primeros pasos en el lenguaje y las bases de higiene, seguridad y otras tareas prácticas; jugar con ellos; ayudarles con su tarea. Al ignorar estas interacciones como parte del dominio colectivo, la idea del socialismo de Smith es enteramente compatible con la preservación de la familia, excluyendo los quehaceres domésticos.
¿Por qué esta ambigüedad en una cuestión tan crucial? La ISO apela a los jóvenes idealistas de la izquierda liberal promoviendo una versión del “marxismo” adaptada a sus puntos de vista y a sus prejuicios. Esta organización no toma casi nunca una posición sobre tema alguno que sea verdaderamente impopular en el medio de los radicales liberales estadounidenses. Las jóvenes feministas encontrarán muy atractiva la idea de una vida familiar sin quehaceres domésticos. Pero, ¿abandonar la perspectiva de un hogar familiar propio y la preocupación exclusiva por sus “propios” hijos? La audiencia pequeñoburguesa a la que se dirige Smith se horrorizaría ante el programa bolchevique para la transformación de la vida cotidiana a través de los métodos colectivos de vida. Como escribió Kollontai:
“La mujer, a la que invitamos a que luche por la gran causa de la liberación de los trabajadores, tiene que saber que en el nuevo estado no habrá motivo alguno para separaciones mezquinas, como ocurre ahora.
“‘Estos son mis hijos. Ellos son los únicos a quienes debo toda mi atención maternal, todo mi afecto; ésos son hijos tuyos; son los hijos del vecino. No tengo nada que ver con ellos. Tengo bastante con los míos propios’.
“Desde ahora, la madre obrera que tenga plena conciencia de su función social, se elevará a tal extremo que llegará a no establecer diferencias entre ‘los tuyos y los míos’; tendrá que recordar siempre que desde ahora no habrá más que ‘nuestros’ hijos, los del estado comunista, posesión común de todos los trabajadores”.
En 1929, el Partido Comunista (PC) ruso todavía llamaba por la extinción de la familia, a pesar del ascenso al poder político de una casta burocrática conservadora dirigida por I.V. Stalin cinco años antes. Pero como escribimos en “La Revolución Rusa y la emancipación de la mujer”: “Para 1936-37, cuando la degeneración del PC ruso ya estaba completa, la doctrina estalinista declaró eso un ‘craso error’ y llamó por una ‘reconstrucción de la familia sobre una nueva base socialista’”.
La familia como una construcción social
Mientras que Smith y Riddell afirman falsamente que el régimen bolchevique de los primeros años apoyaba el papel tradicional de las mujeres como principales cuidadoras de sus niños pequeños, Goldman lo critica por no hacerlo:
“Los bolcheviques les adjudicaban poca importancia a los poderosos lazos emocionales entre padres e hijos. Asumían que la mayor parte del cuidado necesario de los niños, hasta de los más pequeños, podía ser relegado a empleados públicos pagos. Tendían a menospreciar el rol del lazo madre-hijo en la supervivencia infantil y el desarrollo del niño en edad temprana, por más que hasta un conocimiento rudimentario del trabajo de guarderías pre-revolucionarias hubiera revelado las tasas de supervivencia escandalosamente bajas para niños pequeños en contextos institucionales y los obstáculos para el desarrollo infantil sano”.
Esta analogía es completamente inválida. El trato y la suerte de los niños pequeños en los empobrecidos orfanatorios de la Rusia zarista no pueden ser comparados de ningún modo con el cuidado colectivo de los niños en una sociedad revolucionaria. Un estado obrero, particularmente en un país económicamente avanzando, tendría los recursos humanos y materiales para proporcionar un cuidado para los niños pequeños muy superior en todos los aspectos al de una madre en el contexto privado del hogar familiar.
Más aún, los bolcheviques pusieron gran énfasis en la salud y el bienestar de las madres y los niños. El Código Laboral de 1918 proporcionaba un descanso pagado de 30 minutos al menos cada tres horas para alimentar a un bebé. El programa de seguridad maternal implementado ese mismo año proveía una licencia por maternidad pagada de ocho semanas, recesos para el cuidado infantil e instalaciones de descanso en las fábricas para las mujeres en el trabajo, cuidado pre y postnatal gratuito y pensiones en efectivo. Con la red de clínicas de maternidad, consultorios, comedores, guarderías y hogares para las madres y los bebés, este programa probablemente fue la innovación más popular del régimen soviético entre las mujeres.
Los feministas en EE.UU. y otros lugares denuncian frecuentemente la proposición de que “la biología determina el destino” como una expresión de machismo. Y, sin embargo, Goldman asume que las mujeres, o incluso los hombres, que no tienen relación biológica con los bebés ni los niños pequeños son incapaces de desarrollar los mismos sentimientos de protección hacia ellos que sus madres biológicas. Los padres de niños adoptados probablemente tendrán algo que decir contra esta idea. Pero la práctica moderna de la adopción en EE.UU. también está basada en la idea de que sólo en el contexto de una “familia” —ya sea de madre y padre biológicos, padres adoptivos o padres gay o transgénero— los niños pueden recibir el cuidado y el amor necesarios. Lejos de ser un hecho natural, la idea de que los niños sólo pueden desarrollarse con éxito en el contexto de una familia es una construcción social.
Cuando la gente vivía como cazadores-recolectores (durante la vasta mayoría de los 200 mil años en los que ha existido nuestra especie), la banda o la tribu, no “la pareja”, era la unidad básica de la existencia humana. Un ejemplo del pasado no muy distante viene del testimonio de los misioneros jesuitas del siglo XVII entre el pueblo de cazadores naskapi de Labrador. Como lo cuenta Eleanor Burke Leacock en su magnífica introducción a El origen de la familia, la propiedad privada y el estado de Engels (International Publishers, 1972), los jesuitas se quejaban de la libertad sexual de las mujeres naskapi, señalándole a un hombre que “no estaba seguro de que su hijo, que estaba ahí presente, fuera su hijo”. La respuesta del naskapi es reveladora: “Ustedes no tienen sentido. Ustedes los franceses aman sólo a sus propios hijos; pero nosotros amamos a todos los niños de nuestra tribu”.
La desaparición de las clases y la propiedad privada bajo el comunismo conduciría inevitablemente a la completa libertad en las relaciones sexuales y a la desaparición de cualquier concepto de legitimidad e ilegitimidad. Todo el mundo tendría acceso a los beneficios completos de la sociedad por el sólo hecho de ser ciudadano del soviet internacional.
La familia como portadora de la ideología burguesa
Vogel y Smith limitan implícitamente el concepto de trabajo doméstico a las actividades físicas. De ese modo, Smith escribe: “Las actividades cotidianas de la familia aún giran alrededor de la alimentación, el vestido, la limpieza y el cuidado en general de sus miembros, y esa responsabilidad aún recae principalmente en las mujeres”. Pero criar hijos con miras a su eventual ingreso al mercado laboral no es como criar becerros y corderos para el mercado ganadero. La reproducción de la fuerza de trabajo humana no tiene sólo un componente biológico, sino también uno social, es decir ideológico. Llevar a un niño a la iglesia o a recibir educación religiosa también es una forma de trabajo doméstico, importante a su modo para la preservación del sistema capitalista; lo mismo sucede con llevar a un niño a ver una película que glorifica los “valores familiares”, el patriotismo, etc. La familia es la principal institución a través de la cual la ideología burguesa en sus distintas formas se transmite de una generación a la siguiente.
En El ABC del comunismo (1919), escrito por dos dirigentes bolcheviques, Nikolai Bujarin y Evguenii Preobrazhensky, se explica cómo la diminuta minoría de capitalistas no puede dominar a la clase obrera utilizando sólo la fuerza física y la coerción impuestas por la policía y el ejército. La preservación del sistema capitalista también requiere de la fuerza de las ideas:
“La burguesía comprende que no puede someter a la clase obrera con la sola fuerza bruta. Sabe que es necesario nublar también el cerebro... El estado capitalista educa especialistas para el acretinamiento y la doma del proletariado: maestros burgueses y profesores, curas y obispos, plumíferos y periodistas burgueses”.
Bujarin y Preobrazhensky señalaron tres instituciones fundamentales para mantener el dominio ideológico de la burguesía: el sistema educativo, la iglesia y la prensa (los medios masivos actualmente incluyen también al cine, la televisión y el Internet).
En los países capitalistas avanzados, en los que los niños son normalmente considerados propiedad de sus padres, la familia tiene relaciones distintas con cada una de esas instituciones. A partir de los cinco o seis años, los niños están legalmente obligados a asistir a la escuela (pública o privada) y los niños más chicos con frecuencia van a preescolar. Desde muy temprana edad, los niños ven televisión; algunos padres, más frecuentemente las madres, controlan lo que ven. A diferencia de los maestros y los productores de televisión, los clérigos no tienen un acceso tan automático a los niños pequeños: en EE.UU. y otros países, los padres deciden si sus hijos reciben adoctrinamiento religioso o no. Al menos al inicio, este adoctrinamiento les es impuesto a los niños en contra de sus deseos subjetivos. Probablemente no hay en el planeta un niño de cuatro o cinco años que prefiera asistir a servicios religiosos en vez de jugar con otros niños.
Tomemos el caso de un niño de diez años cuyos padres son católicos practicantes. Desde que tiene memoria lo han llevado a misa. Ha ido a una escuela católica en vez de ir a la escuela pública, o adicionalmente a ésta. En casa, ha escuchado rezos antes de cada comida y experimentado múltiples expresiones de fe religiosa en la vida doméstica cotidiana. Hay grandes probabilidades de que un niño como éste suscriba las creencias y doctrinas católicas al menos hasta una etapa posterior de su vida en la que se vea libre de la autoridad de sus padres.
Por otro lado, veamos ahora el caso de un niño de diez años cuyos padres no son religiosos. Su conocimiento de la religión está limitado a lo que ha aprendido en la escuela pública e información ocasional obtenida de programas de televisión, películas y discusiones con otros niños de mentalidad religiosa. Un niño así casi seguramente no será religioso. Pero no tener religión no inmuniza a un niño de otras formas probablemente “progresistas” de ideología burguesa. Un niño criado por padres que suscriben el “humanismo secular” muy probablemente se considerará políticamente liberal en EE.UU. o socialdemócrata en Europa, y probablemente demostrará elitismo intelectual. Así mismo, existe una corriente del libertarismo ateo (asociada con Ayn Rand) que glorifica el individualismo egoísta y el capitalismo de “libre mercado”. La religión no es la única forma de ideología burguesa reaccionaria.
La familia oprime a los niños al igual que a las mujeres, y deforma muchísimo la conciencia de los hombres también. Los feministas, liberales y “socialistas”, ignoran este hecho social fundamental, si no es que abiertamente lo niegan. Para éstos, reconocer que la opresión de los niños es intrínseca a la familia significaría (¡horror de horrores!) criticar el comportamiento socialmente condicionado de las mujeres en su papel de madres. Marxistas autoproclamados como Vogel y Smith, que promueven la tesis de que el trabajo doméstico es la base de la opresión de las mujeres, tratan implícitamente a las mujeres como si sólo hicieran bien a sus hijos.
Contra la represión sexual de los niños
Aunque la mayoría de los feministas condenarían el abuso físico de los niños, en los hechos permanecen indiferentes al abuso sicológico. Por tomar sólo un ejemplo, los hijos de padres fundamentalistas cristianos (católicos o protestantes) sufren la tortura mental de creer que irán al infierno si no se portan bien.
La represión sexual de los niños, que se extiende a la adolescencia, está bastante más extendida y causa daños sicológicos más graves. La sociedad capitalista está diseñada para penalizar la expresión de sexualidad de los niños desde el nacimiento. Incluso los padres más instruidos no pueden proteger a sus hijos de la ideología moralista y antisexo que permea la sociedad estadounidense —desde los pasillos decorados en azul y rosa en las jugueterías hasta la prohibición de desnudez en público y la demonización de la actividad sexual de los niños, incluida la masturbación—. Como principales cuidadoras de los bebés y los niños pequeños, las madres (más que los padres), inician el proceso de represión sexual, enseñándoles a los niños a sentirse avergonzados de sus cuerpos y a suprimir su curiosidad natural.
August Bebel, uno de los principales dirigentes de la socialdemocracia alemana a finales del siglo XIX y principios del XX, parece un libertario sexual radical en comparación de los “feministas socialistas” de hoy en día. En La mujer y el socialismo, insistía:
“La satisfacción del instinto sexual es asunto personal de cada uno lo mismo que la satisfacción de cualquier otro instinto natural. Nadie tendrá que dar cuentas a otro ni se entremezclará nadie a quien no se le llame... El hecho de que desaparezca esa vergüenza tonta y ese ridículo secreto para hablar de las cosas sexuales, dará al trato entre los sexos una forma mucho más natural que hoy” [énfasis en el original].
Uno puede leer cientos de páginas escritas por los “feministas socialistas” modernos sin encontrar un solo argumento de que una sociedad socialista le permitirá a todo mundo satisfacer mejor sus deseos y necesidades sexuales.
El futuro comunista
Bajo el comunismo, la gente tendrá la genuina y auténtica libertad de construir y reconstruir sus relaciones interpersonales. Desde luego, esta libertad no es absoluta. La humanidad no puede trascender sus características biológicas y su relación con el entorno natural. El hombre y la mujer comunistas también envejecerán y morirán. Tampoco es posible borrar por completo el pasado y construir la sociedad desde cero. La humanidad comunista heredará, para bien y para mal, el legado cultural acumulado de nuestra especie. No podemos s aber qué prácticas sexuales existirán en la sociedad comunista porque serán determinadas en el futuro. Cualquier proyección, y más aún una prescripción, llevaría consigo las actitudes, los valores y los prejuicios formados en una sociedad de clases represiva.
Una diferencia fundamental entre los marxistas y los feministas, ya sean liberales o supuestamente socialistas, es que nuestro objetivo final no es la equidad entre los géneros como tal, sino el desarrollo progresista de la especie humana en su conjunto. La crianza comunal de los niños bajo condiciones de abundancia material y riqueza cultural producirá seres humanos cuyas capacidades mentales y bienestar sicológico serán vastamente superiores a las de la gente en esta sociedad empobrecida, opresiva y dividida en clases. En un discurso de 1932 acerca de la Revolución Rusa, “¿Qué fue la Revolución Rusa?”, León Trotsky dijo:
“Verdad es que la humanidad ha producido más de una vez gigantes del pensamiento y de la acción que sobrepasaban a sus contemporáneos como cumbres en una cadena de montañas. El género humano tiene derecho a estar orgulloso de sus Aristóteles, Shakespeare, Darwin, Beethoven, Goethe, Marx, Edison, Lenin. ¿Pero por qué estos hombres son tan escasos? Ante todo, porque han salido, casi sin excepción, de las clases elevadas y medias. Salvo raras excepciones, los destellos del genio quedan ahogados en las entrañas oprimidas del pueblo, antes que ellas puedan incluso brotar. Pero también porque el proceso de generación, de desarrollo y de educación del hombre permaneció y permanece siendo en su esencia obra del azar; no esclarecido por la teoría y la práctica; no sometido a la conciencia y a la voluntad...
“Cuando haya terminado con las fuerzas anárquicas de su propia sociedad, el hombre trabajará sobre sí mismo en los morteros, con las herramientas del químico. Por primera vez, la humanidad se considerará a sí misma como una materia prima y, en el mejor de los casos, como un producto semiacabado físico y psíquico. El socialismo significará un salto del reino de la necesidad al reino de la libertad. También es en este sentido que el hombre de hoy, lleno de contradicciones y sin armonía, franqueará la vía hacia una nueva especie más feliz”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/familia.html
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2016.06.04 04:20 ShaunaDorothy El capitalismo en crisis: Karl Marx tenía razón ¡Necesitamos una nueva clase dominante: la clase obrera! (Otoño de 2011)

https://archive.is/a0p5G
Espartaco No. 34 Otoño de 2011
Desde septiembre pasado, un grupo de manifestantes llamado “Ocupa Wall Street” (OWS) sostenía un campamento en el parque Zuccotti del Bajo Manhattan en Nueva York. Esta protesta ha despertado simpatía internacionalmente ante los estragos de la profunda crisis económica mundial, y se han dado concentraciones similares en otras ciudades a lo largo y ancho de EE.UU. y en otros países. La madrugada del lunes 14 de noviembre, la policía desalojó el campamento en Oakland y al día siguiente en Nueva York, arrestando a más de 200 manifestantes, a los que se sumaron otros tantos en represalia a una protesta masiva en Nueva York el jueves 17 de noviembre. ¡Libertad inmediata, abajo todos los cargos contra los manifestantes desde Oakland hasta Nueva York!
OWS es un conglomerado amorfo cuyos integrantes van desde jóvenes estudiantes y trabajadores desempleados hasta viejos activistas liberales, quienes están descontentos con los estragos de la actual crisis económica capitalista. El programa que sostiene OWS está contrapuesto al marxismo y se reduce a la reforma liberal/populista del capitalismo. Siguiendo al populismo burgués, OWS utiliza la consigna “somos el 99 por ciento” con lo cual vende la falsa idea de que el total de la población tiene intereses comunes oscureciendo con ello el hecho de que la clase obrera no comparte intereses con sus amos capitalistas ni es un integrante más del “pueblo”. Muy por el contrario, el proletariado es la única clase social con el poder social y el interés histórico para derrocar el capitalismo.
La política dominante en OWS es el apoyo al Partido Demócrata y la reforma del estado burgués para que defienda a los débiles frente a los “barones de Wall Street”, lo cual se refleja en sus exhortaciones a imponer “impuestos para los ricos” y mayor regulación financiera, todo ello empujado a través de apelaciones al patriotismo y a los “valores democráticos”. ¡Los organizadores de OWS incluso invitan a los policías a sumarse a su movimiento! Como los oradores espartaquistas han explicado en las asambleas generales de OWS, los policías no son trabajadores sino el brazo armado de la burguesía.
Es necesario que el proletariado rompa con todos los partidos burgueses (el Demócrata de Obama, el Republicano y el Verde, cuyo único objetivo es sostener el sistema capitalista de explotación y opresión) y deseche toda ilusión en la democracia burguesa que no es más que una fachada para la dictadura de la burguesía. Para hacer esta perspectiva realidad es necesario construir un partido obrero revolucionario e internacionalista, que luche contra el patriotismo, prominentemente exaltado por OWS, que sólo sirve para atar a la poderosa clase obrera multirracial estadounidense a sus amos burgueses y justificar las guerras de rapiña de éstos desde Libia hasta Afganistán.
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard, periódico de nuestros camaradas de la SL/U.S., No. 985, 2 de septiembre de 2011.
En 2007-2008, el mundo se vio arrastrado a una crisis económica sin precedentes desde los tiempos de la Gran Depresión. A los estafadores de Wall Street, cuyos timos financieros contribuyeron decisivamente a este colapso, se les rescató con billones de dólares. La clase obrera, los negros, los latinos, los pobres, los enfermos y los ancianos tuvieron que pagar el precio, perdiendo sus empleos, sus hogares, sus pensiones y prácticamente todo lo que hacía sus vidas remotamente tolerables. Hoy, en Estados Unidos, una de cada seis personas está desempleada, y lo ha estado durante un periodo que promedia casi los diez meses. 45 millones de personas viven de vales de alimentos, lo que representa un aumento del 34 por ciento en los últimos dos años. Quienes aún tienen empleo se ven forzados a trabajar más duro y por menores salarios. En los racistas EE.UU., todo es peor para los negros y los latinos, que estuvieron entre las principales víctimas de las estafas de las hipotecas de alto riesgo llevadas a cabo por los bancos. Un tercio de los hogares negros y latinos carecen de ingreso neto, y muchos están ahogados en deudas. Mientras tanto, los autores capitalistas de esta ruina han escapado cual bandidos.
Durante la “recuperación sin empleos y sin salarios” de los últimos dos años, las ganancias corporativas han roto todos los récords históricos. Esto ocurre con el trasfondo del enorme enriquecimiento del uno por ciento más rico de la población, cuya porción del ingreso nacional es más del doble de lo que fue hace tres décadas. Los esquemas gubernamentales de “seguridad social para los ricos” han fomentado la especulación financiera, produciendo una alza artificial en el precio de las acciones, mientras la capacidad productiva de Estados Unidos, ya de por sí precaria, termina de desplomarse. Como la economía estadounidense se basa abrumadoramente en el gasto del consumidor, y como la gran mayoría no tiene dinero que gastar, todo el castillo de cartas se está viniendo abajo conforme la economía se precipita nuevamente en la espiral de una recesión doble.
Ya hace más de un mes que la bolsa de valores está en una montaña rusa de compras y ventas motivadas por el pánico. Entre los detonadores de este pánico estaba la preocupación de que el presidente demócrata de Estados Unidos, Barack Obama, hubiera perdido el “timón del estado” imperialista, para dejarlo en manos de una banda de locos desaforados del Tea Party republicano. Los liberales demócratas y otros se indignan de que los republicanos tengan a Estados Unidos de “rehén” al negarse a elevar el techo de la deuda a menos que obtengan recortes presupuestales de billones y ningún aumento en los impuestos a los ricos. Pero fue el propio presidente demócrata el que fabricó el mito de que “la única superpotencia mundial” estaba a punto de declararse incapaz de pagar su deuda como un empobrecido país del Tercer Mundo. Incluso si no tuvieran dinero —y vaya que sí tienen—, siempre “se puede imprimir papel moneda”, como dijo el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan.
Lo que Obama quiere lograr con esta farsa no es muy distinto de lo que buscan los republicanos, como lo demuestra el que haya presionado por una “gran oferta” de austeridad masiva que arrancaría más de cuatro billones de dólares a los llamados programas de “ayuda social” como Medicare, Medicaid y la seguridad social durante toda la siguiente década. Su concesión de cerrar unos cuantos huecos fiscales para los ricos terminó siendo todo lo que los demócratas pudieron ofrecer para intentar mantener el fraude de que son “amigos” del ciudadano común. E incluso en eso se dieron por vencidos.
Sin embargo, la imprudencia de los republicanos ha preocupado incluso a Wall Street y al establishment de su propio partido. Como escribió Doug Henwood en su Left Business Observer (21 de agosto): “Wall Street, el Fortune 500, los demócratas de centro-derecha y los republicanos cuerdos...todos los que eran felices permitiendo que los Teabaggers [miembros del Tea Party] impulsaran su agenda de austeridad, ahora quisieran hacerlos a un lado. No sólo están minando el pedigrí de los bonos del Tesoro, también están haciendo que nuestro sistema político se vea tonto ante los ojos del mundo. Pero siempre que se usan agentes odiosos y/o locos, queda lo que la CIA llama el ‘problema de desecharlos’”.
La locura de los “Tea Baggers” del Partido Republicano no es sino una expresión extrema de la depravación de los gobernantes capitalistas estadounidenses, que no tienen otra salida a la crisis —una crisis que ellos provocaron— que aumentar el hambre de los pobres, romper los sindicatos y reducir los salarios. Como sirvientes políticos de esa misma clase capitalista, los demócratas son cada día más incapaces de montar incluso una falsa fachada, “más humana, más amable”, a la inhumanidad del dominio imperialista.
¡Es urgentemente necesario luchar!
Mientras el Congreso se hallaba estancado en torno al “techo de la deuda”, los amos imperialistas de la Unión Europea (UE) estaban reunidos en una sesión de emergencia para idear un nuevo rescate para Grecia, o, mejor dicho, un rescate de las inversiones de los banqueros franceses y alemanes a costa de la clase obrera griega. Luego pareció que podría llegarles el turno a España e Italia conforme el creciente interés de sus bonos gubernamentales les impedía acceder al dinero necesario para mantener a flote sus economías. Cuando los rescates de la UE y el FMI a Grecia, Irlanda y Portugal ya sumaban cientos de miles de millones de dólares, el Banco Central Europeo empezó a gastar decenas de miles de millones más para comprar bonos de España e Italia y así reducir las tasas de interés, mientras los gobiernos de estos dos países anunciaban una austeridad aún más salvaje.
Mientras tanto, Gran Bretaña estaba explotando en furia por el asesinato de un joven negro a manos de la policía. En Londres y otras ciudades, miles tomaron las calles en un levantamiento alimentado por los inhumanos recortes presupuestales y el cierre de puestos de trabajo. El Guardian Weekly de Londres (19 de agosto) advirtió: “Sumados, los desequilibrios globales, el comportamiento maniaco-depresivo de las bolsas de valores, la venalidad del sector financiero, la creciente brecha entre ricos y pobres, los altos índices de desempleo, el consumismo desnudo y los motines ingleses nos están diciendo algo. El sistema está en graves problemas, y en cualquier momento va a explotar”.
En Europa, la austeridad ha sido enfrentada con huelgas y protestas, a veces masivas, en defensa del sustento de los obreros. Pero las luchas obreras se han visto frustradas por sus falsos líderes reformistas, que aceptan la inevitabilidad de la austeridad capitalista y sólo piden que los golpes se suavicen.
En EE.UU., decenas de miles de sindicalizados y sus partidarios salieron a protestar a principios de este año contra la ley rompesindicatos del gobernador republicano de Wisconsin, Scott Walker, que le arranca el derecho a la negociación colectiva a los sindicatos de obreros del sector público. Con todos los sindicatos de empleados públicos bajo amenaza de ser aniquilados, las protestas de Wisconsin inspiraron a los obreros de todo el país, que las vieron como el inicio de una contraofensiva contra la unilateral guerra de clases dirigida contra el movimiento obrero organizado. Pero los falsos líderes burocráticos de la AFL-CIO trabajaron tiempo extra para sofocar cualquier intento que apuntara realmente al uso de la huelga como arma de los obreros, canalizando la furia de las bases hacia el apoyo al Partido Demócrata con una campaña de firmas para cesar a Walker y a varios congresistas republicanos del estado.
Décadas de traiciones por parte de estos farsantes sindicales han alentado en los gobernantes de EE.UU. la arrogante creencia de que pueden salirse con la suya haciéndoles lo que sea a la clase obrera, a los pobres y a casi todos los demás sin provocar lucha social alguna. Pero los gobernantes y sus lugartenientes en el movimiento obrero no pueden eliminar la lucha de clases, que surge del irreconciliable conflicto de intereses entre los trabajadores y sus explotadores. Las mismas condiciones que pesan sobre los obreros pueden impulsarlos a la batalla contra el enemigo de clase, y los impulsarán. Esto se vio en medio de la Gran Depresión, cuando, durante una breve recuperación de la economía, los obreros comenzaron a librar arduas batallas para organizar sindicatos industriales en este país.
Las huelgas de brazos caídos, los piquetes masivos y otras acciones que construyeron el CIO [Congreso de Organizaciones Industriales] fueron detonadas por la huelga general de San Francisco de 1934 y las huelgas masivas de Toledo y Minneapolis de ese mismo año. Todas ellas estuvieron dirigidas por comunistas. Fue con el fin de descarrilar la amenaza de que las batallas de clase pusieran en cuestión el dominio capitalista que se implementaron los programas sociales del New Deal, como la seguridad social. Tras la Segunda Guerra Mundial, las purgas de rojos de la Guerra Fría sacaron de los sindicatos a los comunistas y socialistas, incluyendo a los estalinistas que habían canalizado el descontento obrero hacia apoyo al Partido Demócrata de Roosevelt.
Hoy ya nadie que se reivindique socialista tiene una base sustancial en los sindicatos. Pero incluso sin militantes inspirados por convicciones políticas de este tipo, aparecerán líderes radicales y no serán menos combativos. La reactivación de las batallas obreras sentará la base para la resurrección y la extensión de los sindicatos, y una nueva dirección clasista pasará a primer plano. Para que los obreros triunfen contra sus explotadores, deben armarse con un programa político marxista que vincule las luchas sindicales con la lucha por construir un partido obrero multirracial que barra con todo este sistema de esclavitud asalariada mediante la revolución socialista. ¡No pases hambre, lucha! ¡Quienes trabajan deben gobernar!
La burguesía: una clase dominante incapaz
En el Manifiesto comunista, escrito hace más de 150 años, Karl Marx y Friederich Engels identificaron la contradicción clave de la sociedad capitalista, que yace en la raíz de las repetidas crisis económicas. Por un lado, bajo el capitalismo la producción está socializada, pero los medios de producción siguen siendo propiedad privada de unos pocos que se apropian de la riqueza producida por el trabajo colectivo de los obreros.
Los ciclos económicos de auge y caída son producto directo del sistema capitalista de producción para la ganancia. Los capitalistas invierten en la expansión de la capacidad productiva suponiendo que el producto adicional —autos, casas, etc.— podrá venderse con al menos la misma tasa de ganancia. Sin embargo, durante los periodos de expansión, la tasa de ganancia promedio tiende a caer. Esta situación termina por crear una crisis de sobreproducción, ya que los capitalistas producen más bienes y servicios de los que pueden vender a una tasa de ganancia satisfactoria. Así, se repite el espectáculo de masas de obreros que pierden sus empleos y son arrojadas a la indigencia porque se ha producido demasiado. Como lo describen Marx y Engels en el Manifiesto comunista:
“La sociedad se encuentra súbitamente retrotraída a un estado de súbita barbarie: diríase que el hambre, que una guerra devastadora mundial la han privado de todos sus medios de subsistencia; la industria y el comercio parecen aniquilados. Y todo eso, ¿por qué? Porque la sociedad posee demasiada civilización, demasiados medios de vida, demasiada industria, demasiado comercio... ¿Cómo vence esta crisis la burguesía? De una parte, con la destrucción obligada de una masa de fuerzas productivas; de otra, con la conquista de nuevos mercados y la explotación más intensa de los antiguos”.
Marx y Engels subrayaron que el ascenso del capitalismo y la destrucción del orden feudal representaron un avance histórico en el desarrollo de las fuerzas productivas: la ciencia, la industria y la tecnología. Pero el capitalismo a su vez se convirtió en un obstáculo al desarrollo ulterior de esas fuerzas productivas. Ante la indigencia y la destrucción producto de las inevitables crisis económicas del capitalismo, los medios de producción llegaron a estar monopolizados por un número cada vez más reducido de conglomerados cada vez más grandes. Su necesidad siempre creciente de fondos de inversión y de otros modos de financiamiento llevó a la dominación del capital financiero, es decir, de los gigantes bancarios.
Para finales del siglo XIX, el capitalismo había llegado a su última fase: el imperialismo. Los capitalistas de los países industriales avanzados se vieron obligados a librar guerras para redividirse el mundo y así poder saquear mercados y asegurar esferas de explotación en los países menos avanzados. En su competencia por la dominación mundial, las potencias imperialistas hundieron a los pueblos del mundo en la barbarie de la primera y segunda guerras mundiales y libraron incontables guerras en los países coloniales y semicoloniales.
La absoluta irracionalidad del capitalismo alcanzó nuevas profundidades en la era del imperialismo. Si bien los capitalistas industriales seguían concentrados en la producción de bienes para vender (mercancías), las maquinaciones de las gigantescas instituciones financieras alcanzaron proporciones inusitadas. Como el dirigente marxista revolucionario V.I. Lenin explicó en su estudio de 1916, El imperialismo, fase superior del capitalismo:
“El desarrollo del capitalismo ha llegado a un punto tal que, aunque sigue ‘reinando’ la producción mercantil y continúa siendo considerada como la base de la vida económica, en realidad se halla ya quebrantada, y el grueso de las ganancias va a parar a los ‘genios’ de las maquinaciones financieras. En la base de estas maquinaciones y estafas está la socialización de la producción; pero el inmenso progreso de la humanidad, que ha logrado esa socialización, beneficia...a los especuladores”.
Un ejemplo de ello es la burguesía estadounidense, que durante décadas ha evitado hacer inversiones que expandirían y modernizarían su decadente capacidad industrial o repararían los derruidos puentes, caminos, cableado eléctrico y diques del país. En cambio, ha despilfarrado la mayoría del excedente económico obtenido mediante la explotación del trabajo en una sucesión de juergas especulativas. Y, de hecho, fue la desbocada especulación financiera en la industria de la vivienda lo que detonó la actual crisis económica.
En Europa, estas estafas financieras han acentuado marcadamente las contradicciones inherentes a la Unión Europea, un consorcio inestable de estados capitalistas rivales. En el corazón de las contradicciones de la UE está el hecho de que mantener una moneda común requiere un poder estatal común. Esto es sencillamente imposible bajo el capitalismo. Hace mucho que la Liga Comunista Internacional refutó la ilusión de que la UE podría sentar las bases para unos Estados Unidos de Europa capitalistas. En una declaración sobre el Tratado de Maastricht, que sentó las bases para el euro, escribimos:
“Dado que el capitalismo está organizado sobre la base de estados nacionales particulares, en sí mismo la causa de repetidas guerras imperialistas para redividirse el mundo, es imposible cohesionar un estado burgués paneuropeo estable. Un ‘super-estado’ imperialista europeo sólo puede conseguirse con los métodos de Adolf Hitler, no con los de Jacques Delors, el arquitecto socialdemócrata francés de Maastricht”.
—“For a Workers Europe—For Socialist Revolution!”, [¡Por una Europa obrera—Por la revolución socialista!] WV No. 670, 13 de junio de 1997
Sólo la conquista del poder estatal por el proletariado puede sentar las bases para unos Estados Unidos socialistas de Europa y para una economía racionalmente planificada.
Como internacionalistas proletarios revolucionarios, siempre nos hemos opuesto a la UE como bloque comercial imperialista. Dominada por la Francia y la Alemania capitalistas, el propósito de la UE es aumentar su filo competitivo contra sus rivales imperialistas de Estados Unidos y Japón mediante el aumento en la explotación de la clase obrera de los países de la UE. Como precio de entrada, los países más débiles de la UE fueron encerrados en el euro. Ahora están cayendo, afanándose por cumplir las obligaciones de sus deudas mediante el sometimiento de su clase obrera. No podría ser de otro modo.
En 1848, Marx y Engels condenaron a la burguesía como “no capaz de dominar, porque no es capaz de asegurar a su esclavo la existencia, ni siquiera dentro del marco de la esclavitud”. Y si la burguesía de entonces era incapaz de gobernar, los gobernantes imperialistas de hoy ya sobrepasaron por mucho su fecha de caducidad.
Un imperio en declive
A partir de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, los gobernantes capitalistas de Estados Unidos, país que se desarrollaba rápidamente, se decidieron a conquistar el mundo, apropiándose de Cuba, Puerto Rico y Filipinas para su saqueo. Cuando emergieron como la potencia imperialista dominante tras la Segunda Guerra Mundial, los imperialistas estadounidenses se jactaron de que había iniciado el “Siglo Americano”. Sin embargo, para la década de 1970, empezaron a ver su dominio amenazado por el ascenso del poderío económico alemán y japonés. Con su tesorería drenada por su derrota en la larga guerra contra los obreros y campesinos de Vietnam, Estados Unidos había dejado de ser el indiscutible motor capitalista del mundo. Esto se evidenció con la devaluación del dólar del 15 de agosto de 1971.
Para revertir el declive de sus fortunas, la clase dominante estadounidense lanzó una campaña para incrementar su rentabilidad mediante un aumento de la explotación de la clase obrera: cerrando fábricas automotrices y metalúrgicas, trasladando la producción a plantas con bajos salarios en el sur no sindicalizado o a sus neocolonias de América Latina y Asia, y aumentando la productividad mediante la aceleración del ritmo de trabajo y la institución de una “doble escala” de salarios y prestaciones para los obreros jóvenes. Un punto de inflexión clave fue el aplastamiento del sindicato de controladores aéreos PATCO en 1981. Fue el presidente demócrata Jimmy Carter quien trazó el plan para acabar con PATCO, plan que sería ejecutado por su sucesor republicano Ronald Reagan. Los burócratas de la AFL-CIO dejaron que Reagan se saliera con la suya, de manera crucial al negarse a convocar a los otros sindicatos a que cerraran los aeropuertos. Esta derrota abrió la puerta a una ola de rompimientos de sindicatos y aplastamientos de huelgas.
Tal como lo está haciendo Obama, Reagan fabricó una crisis de la deuda para destruir los programas sociales. Los programas de “guerra contra la pobreza”, instituidos para comprar la paz social en las zonas empobrecidas de las ciudades tras los levantamientos en los guetos de los años sesenta, fueron desmantelados de manera creciente. Hizo falta que llegara el presidente demócrata Bill Clinton para darle el golpe final a la “seguridad social como la conocemos”. Usando la racista retórica de Reagan sobre las “reinas de la seguridad social” negras que viven del trabajo de los “laboriosos contribuyentes”, Clinton abolió la Ayuda a Familias con Hijos Dependientes que se daba a las madres solteras pobres y a sus familias.
Reagan implantó un inmenso programa de déficit presupuestal, recortando los impuestos para los ricos mientras contraía préstamos gigantescos con los banqueros alemanes y japoneses, así como con jeques árabes de territorios ricos en petróleo. El propósito principal era aumentar masivamente la capacidad militar del imperialismo estadounidense como parte de su campaña de Guerra Fría contra la Unión Soviética. Pese a su degeneración burocrática bajo Stalin, el estado obrero soviético seguía encarnando las principales conquistas sociales de la Revolución Rusa de 1917. Los imperialistas estaban decididos a reconquistar ese vasto territorio —la sexta parte del planeta— para su explotación.
En 1991-92, los capitalistas consiguieron su objetivo contrarrevolucionario al destruir el primer estado obrero del mundo. Al llegar a la presidencia en la secuela de esta “victoria”, Clinton prometió que los “dividendos de la paz” revitalizarían la economía al reducir la masiva deuda pública. Pero los “dividendos” se canalizaron en su mayor parte hacia una orgía de inversiones especulativas en telecomunicaciones y servicios de Internet, el llamado boom de los punto com de la segunda mitad de los noventa. Aquella burbuja se reventó en 2000-2001, dando paso a otra recesión.
A los demócratas neoliberales de Clinton siguieron los neoconservadores republicanos del gobierno de George W. Bush. Estos cowboys nucleares invadieron Afganistán e Irak para enviarle al resto del mundo el mensaje de que Estados Unidos seguía siendo el mandamás militar del mundo. Estas guerras y ocupaciones fueron financiadas por préstamos del extranjero, mientras los asquerosamente ricos obtenían descuentos fiscales que superaban incluso a los que habían obtenido bajo Reagan. Entonces, la burbuja de los precios de la vivienda de principios de la primera década del siglo se reventó en 2007-2008, detonando una crisis financiera global. Hoy tenemos a Barack Obama respondiendo torpemente a la reducción de la clasificación AAA de los bonos del tesoro estadounidense por parte de Standard & Poor con la declaración de que Estados Unidos “siempre ha sido y siempre será un país triple A”. La bolsa de valores respondió con un desplome de dos billones de dólares.
Tras la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética, parecía que los imperialistas estadounidenses habían vencido en la cruzada, que habían iniciado casi un siglo antes, por convertirse en los amos del mundo. Pero incluso cuando Estados Unidos había obtenido una supremacía militar inigualable, su base industrial interna seguía oxidándose. Para algunos miembros de la altiva clase dominante estadounidense, el declive del poderío económico del país resultaba inexplicable...excepto por la “voluntad de dios”. En consecuencia, un ala de la burguesía estadounidense parece haberse vuelto completamente loca.
Incluso a los ojos del establishment de su propio partido, la actual hornada de candidatos presidenciales republicanos parece haber perdido el juicio. Durante un viaje de campaña en Iowa, Rick Perry, gobernador de Texas, acusó a Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, de traición por “imprimir más dinero para jugar a la política”, amenazándolo con que “lo trataríamos muy mal en Texas”. Perry, un reaccionario peligroso, está atacando en este caso a un republicano nombrado por el gobierno de Bush, cuya política de “dinero blando” fue de hecho una gran ayuda para la burguesía. Al llevar las tasas de interés reales por debajo de cero, la Reserva Federal esencialmente le está pagando a los capitalistas financieros por aceptar préstamos del gobierno...¡que luego invierten para obtener lucro!
Una semana antes de entrar en la carrera presidencial, Perry protagonizó un mitin fundamentalista cristiano de 20 mil asistentes, en el que se le rogó a dios que salvara la economía estadounidense. Su candidata rival en la competencia presidencial, Michele Bachmann, cree fervientemente que dios la va a reunir con los demás buenos cristianos para llevarlos al cielo a sentarse a su derecha, en lo que algunos llaman el “Arrebato” venidero. En su demencial visión del mundo, Perry y Bachmann tienen mucho en común con el loco monje milagrero Rasputín, consejero de la zarina rusa durante la agonía del brutal y podrido imperio zarista. Obama confía en regresar a la Oficina Oval como la alternativa “cuerda”, el que puede implementar de manera más efectiva la ofensiva bipartidista para recortar lo que queda de los programas sociales que reflejen un impulso de no ver masas de indigentes hambrientos en las calles.
No hay duda de que los actuales candidatos republicanos están dementes. Pero su demencia es un reflejo de la peligrosa irracionalidad del orden imperialista estadounidense. Así como la Revolución Rusa barrió con la decadente, enloquecida y corrupta corte de los zares, así también los marxistas estamos decididos a construir un partido revolucionario e internacionalista que pueda dirigir a los obreros en el derrocamiento del decadente dominio del capitalismo estadounidense.
¡Por una economía socialista internacionalmente planificada!
La izquierda reformista suplica al gobierno que les cobre “impuestos a los ricos” para obtener dinero para empleos, educación, seguridad social para los pobres y otros programas de beneficencia social. El multibillonario Warren Buffet retomó recientemente esta cantaleta en un artículo de opinión en el New York Times (14 de agosto) titulado “Dejen de consentir a los súper ricos”. En respuesta, ¡un analista de negocios de Fox TV acusó a Buffet, uno de los especuladores financieros más ricos del mundo, de “socialista”! En realidad, es el miedo a que las masas puedan rebelarse lo que preocupa a Buffet, que declaró: “Los estadounidenses están perdiendo rápidamente la fe en la capacidad del Congreso de lidiar con los problemas fiscales de nuestro país. Sólo una acción inmediata, real y muy sustancial impedirá que la duda se convierta en desesperanza. Esa sensación puede crear su propia realidad”.
En medio de un océano de millones de desempleados, las corporaciones y los bancos acumulan efectivo por montones. Pero no podremos disponer de él apelando a la autoridad impositiva del estado capitalista, cuyo propósito es garantizar y defender los intereses de la burguesía. Para resolver la crisis de su deuda, los gobiernos locales y estatales están recortando las pensiones de los jubilados para poder pagarles a los dueños de los bonos. Para “hacer que los ricos paguen”, ¡la clase obrera debe aplastar el dominio de la burguesía!
En un ambiente ideológico condicionado por las proclamas imperialistas de que la destrucción de la Unión Soviética demostró que el marxismo no fue más que un “experimento fallido”, la perspectiva de una revolución proletaria socialista puede parecer inverosímil. ¡Pero la economía colectivizada de la Unión Soviética sí funcionó! Pese a su aislamiento en un mundo dominado por el imperialismo, la Unión Soviética, alzándose desde un profundo atraso y de la destrucción causada por la guerra mundial, la guerra civil y la intervención imperialista, llegó a ser una potencia industrial y militar.
Ahora, a dos décadas de la contrarrevolución que destruyó al estado obrero degenerado soviético, muchos rusos añoran la época en la cual tenían garantizados el empleo, la educación, la vivienda, la atención médica y las vacaciones, y lamentan haber comprado el mito de la “democracia” capitalista. Lo que minó la economía colectivizada, y lo que en última instancia sentó las bases para la destrucción de la propia Unión Soviética, fue la parasitaria burocracia estalinista, que usurpó de los obreros el poder político e intentó apaciguar en vano a los imperialistas vendiendo luchas obreras en otros países.
Hoy, la profunda crisis económica de los países capitalistas contrasta agudamente con la situación de China, donde las industrias clave para la producción están colectivizadas. Mientras los gobiernos de Estados Unidos y Europa pagan el rescate de los capitalistas financieros a costa de los obreros, Beijing ha canalizado inversiones masivamente para el desarrollo de su infraestructura y su capacidad productiva. Ante el creciente número de huelgas y protestas, el régimen ha aumentado el ingreso de los obreros y los campesinos. Sin embargo, el régimen estalinista chino mina las conquistas sociales de la Revolución de 1949 al conciliar al imperialismo y promover “reformas de mercado” que fortalecen las fuerzas contrarrevolucionarias internas. En su “asociación” con el capital mundial, la burocracia de Beijing está subsidiando al imperialismo estadounidense mediante su enorme inversión en bonos del tesoro de Estados Unidos, inversión que, entre otras cosas, se está usando para financiar las ocupaciones de Irak y Afganistán. Como trotskistas, estamos por la defensa militar incondicional del estado obrero deformado chino contra el imperialismo y la contrarrevolución interna. Al mismo tiempo, entendemos que la defensa y la extensión internacional de las conquistas que quedan de la Revolución China de 1949 requieren una revolución política proletaria que remplace a los burócratas estalinistas con una dirección revolucionaria e internacionalista y un régimen de democracia obrera.
Como escribimos en nuestro artículo “Wall Street Nightmare Stalks Working People” (La pesadilla de Wall Street acosa a los trabajadores, WV No. 921, 26 de septiembre de 2008):
“Muchos problemas pueden resolverse mediante las ‘transferencias internas de efectivo’: hacerle la vida tolerable a los obreros, los negros, los latinos, los desempleados, los indigentes, las madres con seguridad social, los consumidores de drogas, etc. Y los comunistas queremos hacerlo. Pero primero hay que aplastar el poder de la burguesía. Para eso, hay que construir un partido obrero, un partido que no ‘respete’ los valores de propiedad de la burguesía, un partido que le diga a los explotados y los oprimidos: queremos más, lo queremos todo, debería ser nuestro, tómenlo. Y cuando tengamos la riqueza de este país, empezaremos a construir una economía socialista planificada a escala internacional. Entonces podremos enmendar algunas injusticias y crímenes históricos y pagar algunas deudas que contrajeron nuestros gobernantes, como unas decenas de miles de millones de dólares al pueblo vietnamita y a los demás pueblos cuyos países han sido aplastados por el paso de los tanques estadounidenses. Y como ‘indemnización’ a aquellos que llevaron a Estados Unidos a la ruina, podemos ofrecerles, si no se meten en nuestro camino, que vivirán para ver a sus nietos prosperar en una sociedad genuinamente humana”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/34/crisis.html
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2015.10.07 11:31 felipustero ¿POR QUÉ LA CASA REAL ESPAÑOLA NO PEDIRÁ CLEMENCIA PARA EL JOVEN QUE SERÁ CRUCIFICADO EN ARABIA SAUDITA?

POR MÁXIMO RELTI / CANARIAS SEMANAL .- En próximas fechas el joven Ali Mohammed al-Nimr, ciudadano de la Arabia Saudita, será decapitado y, posteriormente a su muerte, su cuerpo será crucificado tal y como lo determina la legislación de ese país.
 El joven Alí fue detenido en el año 2012 en el curso de una manifestación en contra de la Monarquía autocrática saudita. En el momento de su detención Mohammed contaba tan sólo con 17 años. Las manifestaciones de protesta en las que Alí participó exigían democracia para un país que vive bajo un regimen medieval , con una legislacion propia de un sistema feudal y en donde domina una arbitrariedad difícilmente imaginable. POR QUÉ ARABIA SAUDITA NO SUELE SER NOTICIA EN LA PRENSA MUNDIAL Del sistema político saudita hablan poco los periódicos españoles, y [Img #40981] 
EL JÓVEN ALI MOHAMMED AL NIMR occidentales. No se trata de un simple "olvido" o de un inexplicable "desconocimiento", por parte de los de los medios de comunicación internacionales de lo que ocurre en ene inmenso país de 2.240.000 km² y 27.600.000 habitantes. Existen poderosísimas razones para que el mutismo envuelva frecuentemente todo aquello que ponga de manifiesto la crueldad de un sistema monárquico sólo comparable con las autocracias coronadas de hace cinco siglos.
 Arabia Saudita, como se sabe, esconde en su subsuelo una incalculable riqueza petrolífera. A este hecho significativo viene a añadirse su alianza geoestratégica con los Estados Unidos en Oriente Medio. Fue precisamente esa Monarquía la que se encargó de financiar al llamado "Estado islámico", en su lucha en contra del gobierno sirio de Al Assad. Sucede, además, que las grandes compañías petrolíferas estadounidenses tienen inmensas fortunas invertidas en ese país. Con Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Catar, Arabia Saudita forma parte de una poderosa coalición de príncipes reaccionarios que sirven no sólo a los intereses militares de los Estados Unidos en la zona, sino que conjuntamente imponen en los mercados internacionales el precio del petróleo, atendiendo a las órdenes de Washington. Desde el punto de vista de los medios de comunicación internacionales, en manos de poderosas corporaciones fundamentalmente norteamericanas, puede entenderse cual es la razón por la que las noticias provenientes de Arabia Saudita son pasadas por un escrupuloso filtro censor u obviadas como "no relevantes". 
¿POR QUÉ ARABIA SAUDITA NO APARECE COMO TEMA EN LAS "TERTULIAS" MEDIÁTICAS ESPAÑOLAS?
 Pero, si eso sucede en el plano internacional, en el caso específico de España hay razones agregadas y muy particulares que pueden explicar también el mutismo hermético de la prensa acerca de de lo que acaece en la geografia de la península arábiga . Hace unos días, la oficina de atención diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores español se negó a responder en redondo a las preguntas de una conocida publicación digital madrileña sobre cuál era la posición del Ejecutivo español en relación con la próxima crucifixión del joven Ali Mohammed al-Nimr. Ni que decir tiene que el gobierno español - ni el de ahora ni los que lo precedieron - ha formulado nunca ningún tipo de reclamación en torno a la situación de los Derechos Humanos en Arabia saudí. En relación con la fastidiosa interrogante que la publicacion digital aludida le planreó a las autoridades españolas, el Ministerio de Asuntos Exteriores del gobierno de Rajoy despachó olímpicamente el asunto con una nota harto significativa: “Como respuesta a su pregunta, este Ministerio ha expresado en numerosas ocasiones que ‘España se opone a la pena de muerte en todo lugar y circunstancia, por considerarla un castigo cruel, inhumano y degradante, sin efectos probados en la prevención del crimen, y sin posibilidad de reparación en caso de error judicial’. Así lo puede comprobar usted en nuestros comunicados oficiales, para lo que le rogamos consulte nuestra página Web”. Lo cierto es que que el gobierno de Rajoy ni la Casa Real han eludido cuidadosamente pronunciarse sobre la horrible muerte que espera a un joven saudita que osó plantarle cara a un sátrapa. ¿Por qué es actitud en un gabinete que no duda en reclamar con velocidad de rayo la aplicación de los "derechos humanos" a gobiernos que no le son politicamente simpáticos? Y a todas estas, ¿cuál fue el pronunciamiento del principal partido de la oposición? La postura del PSOE sobre el caso ha sido esencialmente la misma que la del Gobierno, pero tratando de manejar con pinzas el tema a través de los habituales recursos "ad hoc" para la ocasión. Según el responsable de movimientos sociales, García del Blanco, se trataba obviamente de una "sentencia arbitraria y sin seguridad jurídica” pero, no obstante entendían perfectamente las evasivas de la Casa Real pues - dijeron - “su el papel de es de representación y hay que ser muy cuidadoso con las medidas que adopta la institución en estos casos”. Hace tan sólo un par de semanas, gobierno y oposición, acompañados por los pronunciamientos públicos que Felipe González, Pedro Sánchez y José María Aznar al consuno, no tuvieron reparos a la hora de ocupar conjuntamente los grandes titulares de la prensa y la televisión, protestando airados por la sentencia a varios años de carcel pronunciada por un Tribunal venezolano contra Leopoldo López, por participar en una tentativa de golpe de estado en contra de un gobierno democráticamente elegido por la mayoria de los venezolanos. ¿Por qué tanta "sensibilidad humanitaria" para unos casos, y tan poca para otros? La respuesta parece obvia. 
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 LAS "COMISIONES PETROLIFERAS SAUDITAS" O EL ORIGEN DE UNA FORTUNA La clave del silencio español hay que encontrarla en las históricas y "estrechas" relaciones entre ambas Monarquías. Ninguno de los grandes medios de comunicación del Estado español se han atrevido a lo largo de las tres últimas décadas de Monarquía juancarlista, a profundizar ni tan siquiera superficialmente, sobre cuál era la esencia de esas "relaciones". Se trataba de un secreto a voces, del que solo unos pocos osaban hablar. El rey Juan Carlos es hoy, según las publicaciones especializadas en este tipo de temas, una de las fortunas personales más voluminosas de toda Europa. Los cálculos más conservadores la estiman en unos 1.500 millones de euros. Sin embargo, antes de la muerte del dictador, según diferentes testimonios, su sobrevivencia económica fue posible gracias a las "generosas aportaciones" de la aristocracia madrileña, que con su contribución esperaba ver en el futuro compensado su "esfuerzo" económico. ¿Qué fue lo que le permitió al monarca heredero del franquismo amasar tan inmensa fortuna a lo largo de sus 30 años de reinado? El hoy catedrático de Economía, Roberto Centeno, era en los últimos años de la década del 70, Consejero delegado de la compañia CAMPSA. Tenía, además, el mandato expreso del gobierno de Adolfo Suárez de conseguir petróleo al precio más barato posible, debido a que por entonces la carencia española de suministros energéticos era extrema. Roberto Centeno, es un hombre de derechas y, quizá justamente por ello y por haberse movido libremente en los entresijos de las clases dominantes, su testimonio sobre el tema - que no es ni mucho menos el único - tiene un doble valor. Según el catedrático Centeno, el rey Juan Carlos, su amante Corinna así como su testaferro, el hoy fallecido Manuel Prado y Colón de Carvajal, cobraban unas suculentas "comisiones" del petróleo que proveniente de Arabia Saudita se importaba a España. Centeno ha hecho cálculos acerca del monto de lo que se llevaba el rey Juan Carlos en "sus comisiones petrolíferas". El entonces consejero de CAMPSA se encontraba en inmejorables condiciones de poder hacerlo, gracias a la alta la responsabilidad que ocupaba en esa Compañía. Entre otras conclusiones, los computos realizados por Roberto Centeno le llevaron a estimar que España pagaba el petróleo mucho más caro como efecto directo de la "intermediación" del ex monarca. Él lo cuenta de esta forma: “La cifra no la recuerdo exactamente, pero había un sobrecoste. Es decir, entre comprarlo directamente, que estábamos hablando de treinta y tantos dólares de aquellos años (si le ponemos la inflación ahora no sé cuánto saldría, desde luego el doble o el triple)… Pero, en fin, había comisiones que podían oscilar entre 1 y 2 dólares por barril y eso es una barbaridad por la cantidad de barriles de petróleo que caben en un superpetrolero. Un petrolero de 200.000 toneladas lleva entre 1.400.000 ó 1.600.000 barriles. Entonces estamos hablando de que un petrolero le puede producir en aquel momento un beneficio de 2 millones de dólares del año 1979. Eso son palabras mayores”. En la actualidad no disponemos de datos que no permitan afirmar si el ex monarca Juan Carlos continúa o no percibiendo aquellas suculentas "comisiones petroliferas". Pero lo que es cierto y facilmente constatable a través de las noticias de prensa, es que el ex rey de España continúa visitando con asidua frecuencia al autócrata de turno en la Arabia Saudita. ¿Puede explicarse ahora el lector las razones por las que ni la Casa Real ni el Gobierno español están en condiciones de reclamar "clemencia" para el joven que será próximamente crucificado por reivindicar democracia para su país? 
http://canarias-semanal.org/not/16979/-por-que-la-casa-real-espanola-no-pedira-clemencia-para-el-joven-que-sera-crucificado-en-arabia-saudita-/
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2015.05.10 23:43 franole No puedo seguir en Plaza Podemos.

Ayer tras la investigación de todo un día buceando por la mierda más grande de las corporaciones y bancos detrás de las televisiones, casi me entra un ataque de ansiedad ante tantísima corrupción; y comprendí que somos más borregos de lo que pensamos. Últimamente, tengo un problema y es que no aguanto las informaciones negativas, me pongo enfermo con dolor de estómago... Es como alergia a este tipo de información, de hecho la tele en mi casa es como un cuadro negro. En definitiva, me es imposible seguir adelante con el proyecto. El modo de investigación es muy simple. 1º se buscan los medios de comunicación, 2º luego se coloca en google cada medio de comunicación + accionistas + wikipedia y comienzan a aparecer nombres. Esos nombres vuelves a buscar en wikipedia y en la mayoría de casos te encuentras toda su historia. Creo que si se montara un grupo de trabajo dividiendo el trabajo por grupos todo sería más rápido. El fin sería la realización de un video en la línea de Raglan, es decir, lanzando preguntas colocando imágenes y datos de manera que quede claro, por ejemplo por qué no aparecen imágenes sobre deshaucios en los medios de comunicación. Como decía un compañero lo importante es no sacar ninguna conclusión, simplemente colocar la información que públicamente está expuesta en wikipedia. De esa manera, nadie tendría problemas legales con estos tipos, pues sólo expones la información que ya está publicada. Por último sobre este tema, considero que en ese futuro video tampoco debería contener ningún icono ni figura que represente a algún colectivo, partido, etc.. (que ese es el problema del video la mosca en la botella de coca-cola).
Quiero dejar claro que no ha existido ninguna presión externa, ni miedo a nadie ( pues qué pueden hacerte si lo que expones está publicado en wikipedia ), Ni nada, es algo personal y está en juego mi salud.
En cuanto a Plaza Podemos me ocurre igual, sé perfectamente que hay increíbles personas y que hay que informar pero me genera estrés. Espero que me entendáis y me gustaría deciros que os aprecio y os quiero mucho, soy personas que queréis el bien común y eso es a lo que debemos aspirar ( para mí, como si fuerais mis hermanos). Bueno os la dejo aquí por si queréis seguir vosotros, poneros en contacto con algún youtuber, etc.. Sé que puede ser un jaque mate porque por un lado ellos no podrán arremeter contra ella pues es la verdad y además todo es público y por otro lado si se difunde bestialmente como está ocurriendo con Desmontando a Ciudadanos ( que va por el millón en una semana y eso es brutal, pues va a hacer más daño de lo que parece, ya os podréis imaginar de qué estábamos hablando en la reunión familiar que hemos tenido), por tanto, imaginaros un video así con millones de visitas donde quede la relación en la mente de la gente: La mutinacionales y bancos detrás de los medios de comunicación y yo creyendo que la información de los telediario era real. Seguid adelante [email protected] que os necesitamos. Yo en cambio seguiré siempre a Podemos y realizaré mi trabajo desde otro nivel, no tan virtual y más al pie del cañón. Aquí os dejo mi trabajo podéis copiarlo, ampliarlo o lo que queráis. Un fuerte abrazo y hasta siempre.
Atresmedia: Medios audio-visuales Antena 3 La Sexta Neox Nova Onda Cero Europa FM La razón
ACCIONISTAS
PlanetadeAgostini 41,7% http://www.atresmediacorporacion.com/accionistas-inversores/accionariado/estructura-accionarial/accionariado-accion-capital-social_2012042500046.html
José Manuel Lara Bosch (director de a3media hasta 15 enero 2015- fecha de su defunción)
 – II Marqués del Pedroso de Lara 
Fue también miembro de la junta directiva del y de los consejos de administración del Banco Sabadell Atlántico 2009 dejó de ser el máximo accionista del Real Club Deportivo Español
UFA Film und Fernseh GMBH Unipersonal (RTL - Grupo Berstelmann) con el 19,17%
Su accionista mayoritario es el conglomerado alemán Bertelsmann 
Bertelsmann, como gran empresa alemana, no se salva de su complicidad con el régimen nacionalsocialista, con el que colaboró publicando a autores nazis como Will Vesper, quien hizo el discurso conmemorativo en la quema de libros de 19332, o Hans Grimm. El grupo multimedia promovió en 2000 una investigación –que duraría un año- de su pasado a través de una comisión de cuatro historiadores independientes quienes bucearon en los años turbios de la historia alemana3. Cuando el escándalo salió a la luz, en la feria del libro de Frankfurt de 2002, causó gran impacto y conmoción, al admitir públicamente el poderoso grupo su colaboración con el régimen nazi y pedir perdón. Bertelsmann editó más de 20 millones de libros y folletos (material de propaganda) en su fructífera etapa editorial durante el Gobierno de Hitler4. Enlace:http://www.dw.de/bertelsmann-de-las-biblias-al-imperio-medi%C3%A1tico/a-1725524
Autocartera con el 7,01%
Imagina Media Audiovisual con el 8,64% Juan Abelló: - En 1988, y como consecuencia de su intervención en el desarrollo de los acuerdos de fusión de los Bancos Español de Crédito y Banco Central, es nombrado Consejero del BEEC y del propio Banco Central. - En el año 2000 es nombrado Consejero del Banco de Santander, - Entre otros numerosos negocios ligados a telefonía, farmacéutica, etc... información wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Abell%C3%B3
siendo el otro 25,64% de accionistas minoritarios o cotizadas en bolsa Grupo Audiovisual de Medios de Produccióno GAMP
El 40% de las acciones son de televisa----- - El magnate estadounidense, Bill Gates, posee 14% de la empresa, luego de duplicar su participación en la empresa en el 2009 Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Televisa 5% caja de ahorrosvascaBilbao Bizkaia Kutxa (BBK).
 Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Grupo_Audiovisual_de_Medios_de_Producci%C3%B3n 
La razón como diario está dirigida por Mauricio Casals y como director tiene a Francisco Marhunda. Resulta que La Razón tenía la mejor información del caso Bárcenas, la tenía de primera mano a través de su propio editor, quien estaba negociando con los implicados, y publicaban lo contrario de lo que sabían. Fuente El diario.es: http://www.eldiario.es/zonacritica/Mauricio-Casals-principe-tinieblas_6_171192890.html
Mediaset (posee además el 22% de las las acciones de Canal +)
Telecinco. Cuatro. Boing Energy Factoría de Ficción
Cadena SER 40 Principales M80 Radio Cadena Dial Máxima FM Radio Olé
Grupo Prisa (18% de las acciones de Mediaset). - Telecinco. Principal accionista con el 50% es Silvio Berlusconi, que ya se sabe quién es. Presidente de Mediaset España Alejandro Echevarría Busquet tiene innumerables cargos pero sobre todo destaca el de Vocal de Endesa http://www.endesa.com/es/conoceendesa/organosdegobierno/ConsejoDeAdministracion/ConsejodeAdministracion Grupo Prisa El País La Ser Canal + Santillana Entre otras.
Sus principales accionistas son la familia Polanco (Rucandio), Borja Pérez Aruana hijo de uno de los fundadores del grupo (Otnas), los americanos Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin de Liberty Hedge Fund, y una agrupación de bancos acreedores (Bankia, La Caixa, Santander, HSBC).6
Polanco Con un patrimonio cercano a 2.000 millones de dólares, ocupa el puesto 158 en la lista Forbes de 2009 de ricos estadounidenses. Martin E. Franklin Según la revista Business Week, pertenece a 81 consejos de administración de 19 industrias diferentes. En 2008 ganó 3.498.438 dólares. Harry Sloan Presidente de Metro-Goldwyn-Mayer. Los Angeles Times le calificó del mayor animador de la industria del entretenimiento del Partido Republicano. En el ambiente predominantemente progesista de Hollywood, Sloan representa la voz republicana. En la campaña presidencial de 2008 recolectó para McCain 3'5 millones de dólares en Hollywood en una gala en Century City8 Alain Minc Es miembro de los consejos de administración de Criteria Caixa Corp, el holding cotizado de La Caixa. El cargo se lo ofreció personalmente Isidro Fainé, presidente de la caja, al que conoce desde hace años. También está vinculado al multimillonario mexicano Carlos Slim. Juan Arena Fue presidente de Bankinter durante cinco años, hasta 2007. En la actualidad es presidente la Fundación Sociedad y Empresa Responsable (Seres). Los miembros del Consejo que renuevan cargo son los siguientes: Juan Luis Cebrián10 La muerte de Franco le pilló como jefe de los servicios informativos de RTVE. Gregorio Marañón Marqués de Marañón, fue director general del Banco Urquijo (1975/1982), presidente de Banif (1982/1984), consejero de Argentaria y consejero del BBVA. Agnès Noguera Desde 2005 es consejera delegada de Libertas 7, S.A. (empresa del sector de inversiones y de promoción inmobiliaria) de la que era consejera desde 1988. Representa a Libertas 7, S.A. en el Consejo de Administración del Banco de Valencia y en la Compañía Levantina de Edificación y Obras Públicas.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=117581
Director de radio televisión Española José Antonio Sánchez Domínguez (¿leal al PP?)
Tras una etapa enTelefónica, entre 2004 y 2011, como director general de la División Latinoamericana de Telefónica Internacional, en julio de 2011 regresó al medio televisivo al ser nombrado director general de Telemadrid.3 4 El 22 de octubre de 2014 fue nombrado por el gobierno del Partido popular Presidente de RTVE.5 6 Sánchez ya había ocupado este mismo cargo durante 2002 y 2004. Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Antonio_S%C3%A1nchez_Dom%C3%ADnguez
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